Las virtudes de un obsesivo

Publicado el 21 de mayo de 2026, 17:10

Este texto utiliza el humor, la exageración y la caricatura psicológica como forma de hacer más visible el funcionamiento extremo del obsesivo. Cuando nos divertimos, aprendemos mejor.

  • No organizo. DISEÑO SISTEMAS OPERATIVOS HUMANOS. Tengo: carpetas, subcarpetas, etiquetas, categorías, colores, y probablemente un Excel para encontrar el Excel. Puedo convertir “hacer la compra” en una misión logística de la NASA. El problema es que luego alguien mueve una taza de sitio y mi sistema nervioso entra en negociaciones diplomáticas.

 

  • RESPONSABILIDAD NIVEL TOP. Si digo que haré algo, puedes asumir que: lo haré, lo revisaré, lo corregiré, y probablemente me preocuparé por ello tres días antes y tres días después. Vivo las responsabilidades con una seriedad que a veces roza el comité de crisis internacional.

 

  • CUANDO TU VAS, YO VENGO- Anticipación. Detecto problemas antes de que existan. Mientras tú estás improvisando felizmente, yo ya: he previsto cinco errores posibles, organizo tres planes alternativos, y contemplo el colapso emocional del grupo por si llueve. La ansiedad bien canalizada tiene superpoderes.

 

  • SOY DIRECTOR Y TRIBUNAL DE TESIS. Puedo analizar cualquier situación desde: todos los ángulos, todas las variables, todos los riesgos, y probablemente también desde perspectivas que la ciencia todavía no conoce. Tomar una decisión sencilla puede convertirse en una tesis doctoral.
  • TENGO UNA DISCIPLINA ABSURDAMENTE ALTA. Puedo hacer cosas difíciles incluso: cansado, desmotivado, saturado, o emocionalmente destruido. Porque descansar sin sentir culpa todavía no entra dentro de sus habilidades evolutivas.
  • SOY FIABLE. Soy la persona que: llega puntual, cumple, recuerda detalles, lleva lo necesario, revisa dos veces, y probablemente te recuerde algo importante que tú habías olvidado hace semanas. No confía mucho en el caos. Por eso intenta sustituirlo por control.
  • TENGO ESTÁNDARES ALTOS. MUY altos. A veces desesperantes. A veces admirables. Cuando algo sale bien cerca mía, normalmente no fue casualidad: fue supervisión obsesiva artesanal.

 

 

 

 

 

 

  • PAREZCO ESTUPENDAMENTE CALMADO. Por dentro, igual llevo: 14 escenarios posibles, 3 preocupaciones activas, y un simulacro mental de todo lo que podría salir mal. Pero oye: funcional. Muy funcional.
  • ME SACRIFICO COMO EL QUE MÁS. Puedo posponer a la perfección: descanso, placer, ocio, comodidad, y necesidades personales porque siento que “primero hay que cumplir”. Mi sistema nervioso considera relajarse una actividad sospechosa.
  • MI AMOR SE COLOREA DE LEALTAD Y COMPROMISO. Cuando quiero a alguien, suelo demostrarlo: estando, ayudando, resolviendo, sosteniendo, y haciéndose responsable. A veces no sé descansar. Pero difícilmente desaparezco cuando las cosas se complican.
  • SOY BRILLANTE EN EL SITIO DE MI RECREO: analizo mejor que nadie los bucles y los temas interminables. Especialmente las cosas: sin respuesta, sin certeza, y sin final claro. Ahí me llevo la medalla olímpica. Tomar una decisión sencilla puede convertirse en una tesis doctoral con anexos.
  • ESCANEO LOS ERRORES A KILÓMETROS de distancia… y las faltas de ortografía desde otra dimensión. Errores. Incongruencias. Detalles. Fallas. Riesgos. Seré tu mejor empleado y al que más rabia le tendrás.
  • FANATICO del tema que ME dé. Ya sea pádel, ajedrez o fotografía, se hace doctor en el transcurso del hobby.
  • ME RECREO EN MOMENTOS DESÉRTICOS, especialmente en verano o vacaciones donde no se trabaja. Aquí surge la mayor neurosis. Cuando no hay nada que hacer, viva la fiesta del bucle. Soy capaz de invitar a todos los invitados posibles. ES SILENCIO ES EL CENTRO DE MIS OPERACIONES. Da igual un domingo o cualquier momento donde la vida decide no distraerme.
  • La duda es MI ALERGIA. Los huecos de información me producen urticaria psicológica. Así que me dedico a rellenar cualquier incertidumbre con: hipótesis, análisis, isidoros (y si…), teorías, y conversaciones imaginarias  dignas del FBI. La incertidumbre no es mi opción favorita. Yo cubro huecos con hormigón emocional.
  • RUMIO QUE DA GUSTO, repaso tanto momentos pasados como futuros. Me da igual el momento temporal. Lo cosa es valorar.
  • NO ME GANA NADIE EN INFLEXIBIDAD. Me encanta mi opinión ético moral de la sociedad, de mi trabajo, de la vida, de la gente y de todo aquel que viva en el planeta tierra. La gente no siempre lo entiende… pero probablemente están equivocados. Cambiar de idea requiere un evento sísmico interno.

 

 

 

 

 

 

 

  • Amplia capacidad para no dejarme convencer y ni cambiar el plan. CAMBIAR EL PLAN ME PARECE UNA FALTA DE RESPETO AL PLAN ORIGINAL.
  • AFECTUOSO Y GRAN SEGUIDOR DE LA RUTINA y lo previsible.
  • AMPLIA CAPACIDAD PARA CREER FIRMEMENTE TODOS LOS PENSAMIENTOS MARAVILLOSOS QUE TENGO, desde las dudas existenciales de mi existencia hasta si estoy con la persona adecuada o conspiranollas a las cuatro de la mañana donde poco tengo que hacer.
  • AMANTE DEL TRABAJO Y LA PRODUCTIVIDAD, personaje secundario de la familia y amigos. porque “primero hay que resolver”. Mi sistema nervioso considera relajarse una actividad sospechosa.
  • Tengo MÚLTIPLES MANÍAS que sacan de quicio a los demás pero calman mi angustia diaria
  • En autosuficiencia no me gana nadie. No delegaría ni estando en el borde del vértice del precipicio

 

Y aunque el obsesivo pueda parecer: intenso, controlador, hiperanálitico, rígido, o agotador a ratos… también suele haber detrás una persona profundamente responsable, comprometida y con una enorme necesidad de hacer las cosas bien.

Muchas de estas conductas no nacen de la maldad, ni del ego, ni de querer complicar la vida a nadie. Suelen aparecer desde el miedo, la necesidad de seguridad, la autoexigencia y el vértigo a equivocarse.

 

Porque, en el fondo, gran parte del obsesivo no intenta controlar el mundo: intenta sentirse a salvo dentro de él.

 

Y aunque vivir así agota bastante… también hay algo valioso en alguien que: cuida, sostiene, cumple, se responsabiliza, y permanece incluso cuando todo se complica.

Eso sí: igual descansar un poco no haría daño. Pero ya lo pensaré 47 veces antes de decidirlo.